Contexto 02 · Terra Productiva
En los Andes venezolanos la altura no es una dificultad. Es la razón por la que las cosas crecen bien.
Los Andes bajan por el occidente de Venezuela, y en el estado de Merida se levantan hasta los picos más altos del país. Nuestra finca queda arriba, en la Aldea Gavidia, por encima del pueblo de Mucuchies, cerca del Parque Nacional Sierra Nevada. La tierra está a unos 3.400 m de altura. Aquí los días son frescos, las noches son frías y la luz cae limpia y fuerte. Esa combinación no es un obstáculo que haya que vencer. Es una ventaja, y todo lo que pensamos producir depende de ella.
Por encima de la finca está el páramo, un pastizal de altura poco común que existe en muy pocos lugares del mundo. Su planta más conocida es el frailejón, de hojas plateadas y crecimiento lento, que atrapa la humedad del aire y de las nubes y la va soltando, despacio, hacia el suelo y los riachuelos. Aquí la gente lo llama la torre de agua natural, y es justo lo que es. El manantial de nuestra propiedad, el agua limpia que alimentará los hongos, las truchas y las hortalizas, nace allá arriba entre los frailejones.
La altura decide qué prospera. Los días frescos, las noches frías y el sol fuerte le vienen bien a la papa, al ajo y a las verduras. El agua fría y limpia le viene bien a la trucha. Y en el galpón que estamos terminando, el clima estable de la montaña le viene bien a los hongos, y por ahí vamos a empezar. Es la agricultura de altura de siempre, la de esta tierra, solo que ahora con las herramientas para hacerla bien: paneles solares ya instalados, internet satelital ya funcionando, un manantial que no depende de la red pública, que aquí falla a menudo.
Esta es la tierra sobre la que se levanta Terra. No una idea abstracta, sino una hectárea real, en su mayoría cultivable, unos 9.400 m2, en una montaña que lleva muchísimo tiempo regando fincas. Cuando hablamos de producir alimentos, pagar jornales y dejar que los ingresos siembren la próxima iniciativa, es aquí donde ocurre: en lo alto de los Andes de Merida, sobre un suelo que el páramo mantiene vivo.
Terra Productiva · Gavidia, Mérida · Venezuela